Para mí no deja de ser curioso que la cebolla tome una textura entre cruda y cocida, porque justamente, está en un punto intermedio. Esto se logra por la técnica tan particular que tienen en Yucatán para hacerla, que es remojarla en agua caliente.
Si el proceso de la cebolla morada es correcto, el color final pudiera parecer fosforescente y llega a parecer que está entintada con un pigmento independiente que no es el color natural de la cebolla morada.
He presenciado cómo agregan jugo de betabel al preparado pensando que ese es el agente que le aporta el color.
Una cebolla morada grande pesa alrededor de 400 gramos (¾ de libra) como la que pide la receta.