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Historia de la Isla Flotante Tabasqueña
En términos sencillos, es un panqué de huevo con harina el cual se vierte sobre leche con canela. Lo sorprendente es que las dos fórmulas nunca se mezclan aunque se hornean en el mismo molde. Vale la pena hacer este postre un día antes, se puede comer caliente, fresco o frío. Mi madre insistía que las cosas antes no eran tan frías porque no había refrigerador.
Todavía recuerdo exactamente el día cercano a la navidad cuando vivíamos en Coatzacoalcos, Veracruz y probé esta isla flotante. Nítidamente viene a mi memoria el momento en que abrí el refrigerador y decidí probar lo que había en una olla de peltre azul que mi madre ocupó para hacerla. Ese día, el refrigerador blanco estaba lleno de comida y no hacía tanto calor.
Desde ese día interrogué a mi mamá hasta saber cómo se hacía, en ese momento sabía que quería escribir esa y otras recetas; a los ocho años de edad, no me imaginaba que acabaría siendo autor de libros de cocina. Debo confesar que mi receta queda buena, pero la de mi madre es aún mejor, razón por la que incluí su versión.
Este postre lo llegamos hacer tanto en casa, que cualquier olla limpia o de peltre se usaba para prepararlo. La profundidad del molde es sumamente importante, la panetela (panqué) en el horneado infla mucho y se puede salir, por lo que recomiendo servir tres centímetros antes de llegar al borde de la superficie de la olla porque si no se tira. Yo ocupo una olla de peltre de 15 centímetros de diámetro por 9 centímetros de alto. Esta receta me rinde para 2 ½ ollitas y dependiendo del hambre que se tenga, cada ollita es para 4 o 2 personas.
Otro nombre con el que llega aparecer en otros recetarios es como “Torreja flotante” o “panetela de leche”.
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